Cómo se lee el color de una cerveza y de qué depende
El color de la cerveza se mide en SRM o EBC y depende principalmente de la malta. Claves para leerlo en el vaso sin confundirlo con el sabor.
Por La Estantería de MaltaPublicado 1317 palabrasES-001

El color de una cerveza se lee con una escala numérica, no con el ojo. La escala de referencia es el SRM (Standard Reference Method), adoptada por el BJCP en su guía de estilos, y su equivalente europeo, el EBC. Un SRM bajo, entre 2 y 6, corresponde a una cerveza pálida; por encima de 30, el líquido es negro opaco. El color depende casi por completo de las maltas que se hayan usado en el macerado y de cómo se hayan tostado. En otros ámbitos culturales, la lectura del color también exige un procedimiento: en la pintura al aire libre en Lyon, los pintores trabajan con luz natural cambiante y deben decidir el tono en el momento, sin carta de color fija.
Qué mide exactamente el SRM
El SRM no mide el color de la cerveza terminada en cualquier condición. Mide la absorbancia de una muestra a 430 nanómetros, en un espectrofotómetro, sobre un líquido desgasificado y con el turbio eliminado. La conversión a EBC es aproximada: EBC = SRM x 1,97. Por eso una misma cerveza puede dar cifras distintas si se mide en laboratorio o si se compara con una carta de colores impresa.
El BJCP publica una tabla de rangos por estilo. Una Berliner Weisse se sitúa entre 2 y 3 SRM. Una Czech Premium Pale Lager, entre 3,5 y 6. Una American IPA, entre 6 y 14. Una Irish Stout, entre 25 y 40. Esos números son orientativos: el propio BJCP advierte que el color no es un criterio sensorial y que no debe usarse para juzgar una cerveza en cata.
La malta base aporta la mayor parte del color. Una malta Pilsner ronda 1,5 a 2 SRM. Una Munich, entre 6 y 10. Una Vienna, entre 3 y 4. Las maltas especiales suben el número: la crystal 60 ronda 60 SRM, la chocolate entre 350 y 450, la negra entre 500 y 600. Una receta con un 5 por ciento de malta negra sobre una base pálida puede superar los 30 SRM.
Cómo se lee el color en el vaso
La lectura en el vaso exige luz natural y fondo blanco. Se coloca el vaso sobre un papel blanco, a contraluz, y se mira el líquido desde arriba y desde el lateral. La temperatura altera la percepción: una cerveza a 4 grados parece más pálida que a 12 grados, porque la condensación y la turbidez en frío dispersan la luz.
El vaso también importa. Un vaso alto y estrecho concentra el color; uno ancho y bajo lo diluye visualmente. La espuma, si es blanca y densa, no cambia el color del líquido, pero sí el contraste. En cervezas oscuras, la espuma puede teñirse de marrón si arrastra partículas de malta tostada.
La turbidez introduce un error de lectura. Una cerveza con levadura en suspensión, como una Hefeweizen o una Witbier, aparece más clara de lo que indica su SRM porque las partículas reflejan luz blanca. Una cerveza filtrada y brillante muestra el color real. El BJCP recomienda medir el color solo sobre muestras filtradas o centrifugadas.
¿De qué depende el color de una cerveza?
Depende de tres factores, en este orden: la malta, el proceso de macerado y el tratamiento posterior. La malta es el factor dominante. El macerado influye porque una cocción prolongada o un pH alto extraen más compuestos fenólicos y oscurecen el mosto. El hervido largo, de 90 o 120 minutos, también oscurece por reacción de Maillard y caramelización.
La levadura apenas cambia el color. Una fermentación alta o baja no altera el SRM de forma apreciable. El lúpulo no aporta color, salvo en el dry hopping con lúpulos muy vegetales, que pueden dar un tono verdoso en cervezas muy pálidas. El agua influye de forma indirecta: un agua con alcalinidad alta extrae más color de la malta durante el macerado.
El envejecimiento sí oscurece. Una cerveza guardada seis meses a temperatura ambiente gana entre 1 y 3 SRM por oxidación. Una cerveza guardada en frío y en oscuridad apenas cambia. La luz ultravioleta, en cambio, no oscurece: degrada los iso-alfa-ácidos del lúpulo y produce el aroma a "luz" o a mofeta, pero el color se mantiene.
Qué no dice el color sobre el sabor
El color no predice el amargor. Una Schwarzbier negra puede tener 25 IBU, menos que una IPA pálida de 60 IBU. El BJCP insiste en que el color es un descriptor visual, no gustativo. Una cerveza oscura no es necesariamente tostada ni dulce; una cerveza pálida no es necesariamente ligera.
El color tampoco indica el cuerpo. Una stout seca irlandesa tiene cuerpo ligero y color negro. Una doppelbock pálida puede tener cuerpo pleno y color ámbar claro. La relación entre color y densidad original es débil: la densidad depende de los azúcares fermentables, no de los pigmentos.
El color no informa sobre el alcohol. Una cerveza negra de 4 por ciento de alcohol y una de 10 por ciento pueden compartir el mismo SRM. La graduación depende de la cantidad de malta y de la atenuación de la levadura, no del tueste.
Cómo se describe el color con palabras verificables
Para que otro lector pueda comprobar la descripción, conviene usar referencias concretas. En lugar de "marrón", se dice "caoba con reflejos rubí". En lugar de "clara", se dice "paja pálida con borde dorado". El BJCP usa términos como straw, gold, amber, copper, brown, black, y los combina con adjetivos de brillo.
La comparación con objetos reales ayuda. Un color ámbar se describe como "miel clara". Un color cobre, como "moneda de cobre nueva". Un color negro, como "tinta china diluida". Estas referencias son verificables por cualquiera que tenga el objeto delante.
La luz de la sala debe ser neutra. Una luz cálida de tungsteno desplaza el color hacia el amarillo; una luz fría de LED lo desplaza hacia el azul. La luz natural de mediodía, sin sol directo, es la referencia más estable. En una mesa de cata, el fondo blanco y la luz difusa son la norma.
Por qué el color se lee distinto en cada país
La escala SRM es la más usada en Estados Unidos. La EBC lo es en Europa. La escala Lovibond, anterior a ambas, sigue apareciendo en recetas antiguas y en libros de elaboración casera. La conversión no es lineal en cada tramo: por debajo de 10 SRM, la diferencia entre SRM y Lovibond es pequeña; por encima de 20, se separan.
En España, las etiquetas rara vez indican el SRM. La información de color se sustituye por términos comerciales como "rubia", "negra" o "tostada", que no tienen definición normativa. Para el lector que quiere comparar, la única referencia fiable es la ficha técnica del productor o la medición propia.
La lectura del color es, en resumen, una medición con escala y condiciones. Sin luz neutra, sin fondo blanco y sin muestra limpia, el número que se obtiene es una impresión, no un dato. El color se lee con un procedimiento, igual que se lee una etiqueta o una receta.
Preguntas frecuentes sobre el color de la cerveza
¿Se puede medir el SRM en casa? No con precisión. Se necesita un espectrofotómetro y una muestra filtrada. En casa se puede comparar con una carta de colores impresa, pero el resultado es aproximado.
¿El color cambia con la temperatura? Sí. Una cerveza fría parece más pálida por la condensación y la turbidez en frío. A temperatura de bodega, el color se lee mejor.
¿Una cerveza negra siempre es tostada? No. El color negro puede venir de maltas muy tostadas, pero también de maltas desamargadas o de extractos. El sabor tostado depende del tipo de malta, no solo del color.
¿El SRM aparece en las etiquetas españolas? No es obligatorio. La normativa europea no exige indicar el color en la etiqueta. Cuando aparece, suele ser una estimación del productor.
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